Urbanización cambia clima de Ciudad de México

Aumentan periodos cálidos, temperaturas mínimas y máximas anuales; se duplicó la frecuencia de aguaceros

Con el paso del tiempo, en Ciudad de México y su zona metropolitana el clima ha cambiado y la mayor parte de ese problema se debe a la modificación del uso del suelo y al crecimiento desordenado de la urbe, señalaron expertas de la UNAM.

Estudios científicos han mostrado que la metrópoli tiene una temperatura más alta que la registrada en las afueras, con diferencias que pueden ser de alrededor de 10 grados centígrados. “El centro de la ciudad, al no contar con áreas verdes ni cuerpos de agua –que son sumideros de calor–, se comporta como una zona desértica; tenemos una superficie urbanizada que se calienta mucho durante el día”, expuso Elda Luyando López, investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA).

A esa diferencia urbano-rural, entre la zona más caliente de la urbe y la más fresca en el campo, se le llama isla de calor, fenómeno emblemático del clima de la capital del país que muestra que habitamos sobre una superficie impermeable, caliente y dura, y que “debe servir de ejemplo para que otras ciudades no cometan los mismos errores”.

Además, recalcó la experta en la presentación en coautoría con la también integrante del CCA, Ana Cecilia Conde Álvarez, no sólo se puede formar una isla de calor en el centro de la capital del país, sino un archipiélago, porque en otras zonas de la urbe también se registra ese fenómeno.

Ya desde el siglo XIX, el naturalista y explorador Alexander von Humboldt observó un problema de “deforestación y mal manejo del agua”. Lo que fue en alguna ocasión la región más transparente, con el paso del tiempo se contaminó, dijo Luyando en la conferencia Modificación del Clima de la Ciudad de México por Efecto de la Urbanización, dentro del programa México 500.

El crecimiento de la urbe se hizo sobre lagos desecados; el proceso de drenado tardó mucho tiempo e, incluso, a inicios del siglo XX aún había canales y acequias. Hoy en día, todo está entubado y sobre las planicies lacustres se asienta la Zona Metropolitana de Ciudad de México, que incluye las alcaldías de la capital, y municipios del Estado de México e Hidalgo, en una región que alberga a más de 20 millones de personas.

Cambios
De acuerdo con mediciones hechas en el periodo de 1920 a 2014 en el observatorio de Tacubaya, la temperatura mínima anual promedio se ha incrementado en alrededor de cuatro grados centígrados, de 8 a 12, y la temperatura máxima anual promedio, en aproximadamente dos grados, de 23 a 25.

Además, los periodos cálidos, es decir, tres días o más con temperaturas mayores a 30 grados, también han ido en aumento. En la década de 1877 a 1887 sólo en dos ocasiones ocurrió ese fenómeno; de 1961 a 1970, ocho veces, y de 2001 a 2010, en 18 ocasiones, abundó la experta.

Igualmente, ha cambiado la precipitación, la cual también ha ido en aumento. “No alcanzo a comprender por qué pasa así, si tenemos menos áreas verdes, pero debe haber una influencia a mayor escala”, explicó Elda Luyando.

La frecuencia de aguaceros se duplicó, de menos de 10 a principios del siglo XX, a 25 en este siglo, como señalan las mediciones en Tacubaya. Paradójicamente, Iztapalapa, a pesar de que es una de las alcaldías donde menos llueve, es la que más se inunda. Así, se presentan eventos extremos de precipitación; se registran lluvias convectivas, de gran intensidad y corta duración, en áreas reducidas, añadió.

Finalmente, la científica mencionó que en la situación actual, la mejor opción para mitigar las islas de calor (que en los meses de marzo a mayo sí pueden significar una molestia para la población) es pintar de colores claros las construcciones; los techos verdes no son opción porque se necesitan estructuras que soporten ese peso. “La ciudad no deja de crecer ni se dejan de cortar árboles; tampoco se arboriza, y a eso se suma el cambio climático global, con lo cual podemos esperar que la ciudad sufra cada vez más esos efectos”.

Ciclo México 500
Telma Castro Romero, directora del CCA, al hacer la presentación del ciclo México 500 Años, apuntó que se ha encontrado evidencia de que la atmósfera de la Tierra presenta niveles altos de contaminantes producidos principalmente por la quema de combustibles fósiles “y no es de extrañar, porque se consumen millones de toneladas de petróleo y se producen millones de toneladas de gases y partículas (que además de contaminar la atmósfera, la sobrecalientan)”.

La mayor parte del consumo de combustibles y la emisión de contaminantes ocurre en las ciudades. En general, las grandes áreas urbanas del mundo continúan creciendo en extensión, población, consumo de energía y, con ello, en producción de contaminantes atmosféricos, los cuales pueden ocasionar cambios en el clima regional y global, concluyó.

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