La Función ecológica del ocelote

05/2021

El ocelote pertenece al conjunto de gatos silvestres
manchados, que en México incluye además al jaguar
y al margay o tigrillo. En algunas regiones del país
se le conoce también como tigrillo y en Sudamérica
como pichigueta, mojocuan o manigordo, el de las
manos gordas, porque sus patas delanteras son más
grandes que las traseras.1

Su tamaño es intermedio entre las especies grandes,como el jaguar o el puma, y las pequeñas, como el
margay y el yaguarundi, con una altura de 40 a 50cm y un peso de 11 a 16 kg.
En vida silvestre llega avivir hasta diez años y, al igual que otros felinos solitarios, las parejas sólo se reúnen para reproducirse.A partir de los dos años de edad, la hembra procrea
una o dos crías que requieren de los cuidados maternos hasta que son independientes, entre los 18 a
24 meses de edad.Su distribución actual va desde el sur de EstadosUnidos hasta el norte de Argentina. En México abarcade las planicies costeras del Pacífico y del Golfo de México a la Península de Yucatán, pero está ausente en la de Baja California y en el centro del país. Se desarrolla en una variedad de tipos de hábitat, que incluyen bosque espinoso y matorral xerófilo en el
norte, y en el bosque mesófilo de montaña, selvas húmedas y secas en el resto de su distribución en el país.
Los individuos jóvenes del ocelote, y de otros depredadores, llegan a morir por los ataques de individuos adultos o de otros felinos grandes, como el jaguar. A este suceso se le conoce como “muerte
por competencia”, en el que el principal objetivo es eliminar a un posible competidor.4 Para evitar estos
encuentros, los ocelotes dejan marcas de orina en los arbustos o árboles en los límites de su territorio
como una señal de pertenencia y de su presencia en el área. Estas marcas también sirven para comunicarse entre ellos, e indican cuándo las hembras están listas para reproducirse.
Función ecológica
El ocelote es un agente importante en la naturaleza como controlador del tamaño poblacional de las
presas pequeñas y medianas de las que se alimenta.
Como todos los felinos, es un depredador activo, es
decir, busca, embosca y mata a sus presas, y oportunista, pues consume tanto organismos pequeños (ratones)
como grandes (tepezcuintles y guaqueques, que pesan hasta 10 kg); también se alimenta de otras especies como aves, lagartijas, iguanas, tlacuaches y conejos, entre otros.2,5 Se desempeña, asimismo, como agente limitante de otros felinos más pequeños, como el tigrillo, el jaguarundi o la oncilla (un felino que habita en Centro y Sudamérica). En algunas regiones de Sudamérica donde es más abundante, los felinos pequeños son poco frecuentes y evitan los sitios con presencia
del ocelote. Este suceso es conocido como “efecto pardalis”, en alusión al nombre científico del ocelote:
Leopardus pardalis.5 Todavía se desconoce si este fenómeno se presenta en otras regiones.
Estado de conservación El ocelote se encuentra en la categoría de Riesgo Menor6
en el ámbito internacional, pero la normatividad mexicana lo ubica en la categoría de Peligro de Extinción. Entre las causas que lo colocan en esa situación vulnerable se encuentran la pérdida de su hábitat, la extracción de organismos para su comercialización, la cacería ilegal y la disminución de sus presas.1,6
El hábitat original del ocelote ha disminuido como consecuencia de la deforestación y la expansión de
las zonas ganadera y agrícola. No se tienen datos de la pérdida de su área original, pero en Estados Unidos sólo permanece 2% de su hábitat, y el resto son cultivos. Las áreas donde habita están rodeadas de poblados, potreros o carreteras, y no siempre están interconectadas. Esto provoca que sus poblaciones queden aisladas y sean susceptibles de desaparecer
con el paso del tiempo. Esta reducción de hábitat coloca en riesgo a las poblaciones de felinos que requieren extensiones grandes para vivir, por ejemplo, el ocelote requiere de 17 a 46 km2 para cada individuo. En zonas donde el tráfico vehicular es intenso, la principal causa de mortalidad es el atropellamiento (45%), mayor que la muerte por causa natural (35%).Los atropellamientos ocurren frecuentemente duran la fase de dispersión, es decir, cuando los individuos
jóvenes salen del territorio materno en busca de uno propio para establecerse. Esta etapa dura de 8 a 34
meses, por lo que el riesgo es alto. Entre las décadas de 1950 y 1970, las pieles de felinos manchados, incluidos los ocelotes, tuvieron una demanda alta por la industria peletera internacional.
En las décadas de 1960 y 1970, la cacería de esta es pecie alcanzó el número más alto registrado: 200000
ocelotes; México exportó de manera legal 15000 pieles.1, 7 El comercio de la piel de estos animales es muy lucrativo, por ejemplo, un abrigo llegó a costar más de 40 000 dólares en años pasados y para confeccionarlo se necesitaron casi 13 individuos. A partir de que las poblaciones de este felino comenzaron a disminuir, su tráfico fue regulado y en 1989 ingresó en la lista de las especies protegidas por el comercio internacional.1, 7 Actualmente está prohibido comprarlo o venderlo por su estatus de “en peligro de extinción”, y sólo se permite su captura con fines no comerciales, como la investigación científica. No se sabe con exactitud el grado de extracción actual en México, debido a que existe tráfico ilegal y porque aún son capturados para ser vendidos como mascotas, consumir su carne o como ornamento, principalmente su piel y colmillos. Su captura ha sido en forma oportunista, cuando se buscaba a otras presas. El que está marcado con manchas El pelaje del ocelote se caracteriza por tener manchas en forma de anillos, de ahí el nombre de ocelote o cellatus, en latín: el que está marcado con manchas en forma de ojos, o el que tiene ojos pequeños1 (la voz ocelote viene del náhuatl ocelotl, que significa jaguar). Estas manchas o rosetas son alargadas en los costados y se compactan en las patas; tienen bordes de color pardo o negro con centros más claros que el
resto del pelaje y puntos o motas negras al interior. Estas rosetas son distintas de las de los otros dos felinos manchados en México: en el jaguar las rosetas no son cerradas o alargadas y tienen una mota al
interior.

URL de la Nota: https://bioteca.biodiversidad.gob.mx/janium/Documentos/7730.pdf